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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Una exposición oral diferente



Por Carla Gordo (1ºBachillerato)

El pasado lunes, Lucía Rodríguez, Candela Linares y Lorena Ruiz, compañeras de 1ºBachillerato, hicieron su correspondiente exposición oral del curso en Medidas de Atención Educativa. Esta trataba sobre la educación sexual. Primero, mandaron una encuesta con preguntas para responder y, posteriormente, la comentaron en clase añadiendo información. Además, trajeron unas galletas riquísimas relacionadas con este tema. Esta charla estuvo tan bien que se pasarán por las distintas clases de Bachillerato para repetirla con los demás alumnos.

Les he formulado algunas preguntas:

¿Qué os inspiró a hablar sobre la educación sexual?

Como teníamos temática libre, decidimos elegir un tema que llamase la atención, fuese interesante y sirviera de algo, y con ello conseguir que la gente no pasase de nosotras. Además, nos inspiró el hecho de que nos parecía un tema muy importante, sobre todo en nuestras edades. Al final, ayuda a evitar muchas situaciones indeseadas. Algo que nos sorprendió es que, en la encuesta que hicimos a la gente de nuestra edad, algunos respondieron que sí les habían dado una charla de este tipo, y a nosotras nunca nos la habían dado.

¿Os habría gustado que esta charla os la hubiesen dado a vosotras antes? 

Con la respuesta a esta pregunta también damos otro motivo del porqué elegimos la educación sexual como tema para nuestra exposición, y es porque las tres estábamos de acuerdo en que nunca nos habían dado una charla al respecto y nos habría gustado que nos hubiesen hablado de ello. Y sí, nunca viene mal hablar e informarse de muchas cosas, y más sobre este tema que es muy útil, ya que probablemente, tarde o temprano, forme parte de nuestras vidas.

¿Cuál es la finalidad de vuestra exposición sobre este tema?

Cada vez está más normalizado hablar del tema en sociedad o entre amigos, pero todavía hay mucha gente que piensa que es un tema tabú y vergonzoso del que no se debe hablar. Por eso, nuestra finalidad, en primer lugar, es incitar a las personas a dejar de pensar así y que sean capaces de hablar sobre él porque, al fin y al cabo, si no se habla de este tema, los problemas como las enfermedades de transmisión sexual o situaciones incómodas, van a estar presentes en nuestras vidas y es importante intentar evitarlas. Y, en segundo lugar, informar, sobre todo a la gente de nuestra edad, y que aquellos que nos escuchan puedan tanto evitar problemas de salud como estar más tranquilos durante sus relaciones.

¿Qué le diríais a una persona que está indecisa y no sabe si tener relaciones sexuales con su pareja?

Pues le diríamos que no haga nada, porque si no se siente al 100% seguro, lo mejor es no hacer nada, ya que no va a ser bueno para ninguna de las dos personas afectadas. Lo más probable es que si lo fuerza lo pase mal y no lo disfrute, además de transmitir su inseguridad a la otra persona. Por ello, es mejor esperar a estar completamente decidido y seguro de ello, porque lo importante es disfrutar y no pasarlo mal. Y sobre todo que no tenga prisa, que ya llegará el momento.


Y con esto, nos han tenido a toda la clase atentos a sus cercanas explicaciones. 

Gracias, chicas, por decidiros a hablar sobre la educación sexual y aceptar la petición del profesor de ir por las clases informando a los demás compañeros.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Esther Martínez, profesora de EF: "Estoy satisfecha con mi trabajo y me voy feliz".

Entrevista realizada por Lucía Rodríguez Bravo (4ºD), Sofía Morales Santamaría y Lucía Mozo Pascual (4ºF).




Como ya saben muchos, Esther Martínez, profesora de Educación Física en el centro, se jubila, y por ello decidimos desde la revista Trizas hacerle antes de que se vaya una pequeña entrevista.


Sofía Morales: Como ya sabes, hemos venido a hacerte una entrevista porque te jubilas…

Esther: ¡Es noticia que me jubilo! -las entrevistadoras y Esther ríen-.

Lucía Rodríguez: Claro que es noticia. Después de tantos años.

L.R.: ¿ Cuántos años llevas trabajando en el instituto?

E.: A ver, en el instituto llevo veintiocho años y luego en otros centros también estuve trabajando, por lo cual mi vida laboral acaba con treinta y cinco años de docencia.

L.R.: ¿ Y cómo acabaste en este instituto?

E.: Pues terminé en este instituto porque yo vivía en Madrid, no tenía destino todavía pero me gustaba Aranjuez para vivir, porque es un entorno con mucha vegetación y yo quería que mis hijas se criasen en un lugar verde, por lo que nos fuimos allí y el sitio más cercano que me dieron fue Valdemoro. Con los años podría haber cambiado a Aranjuez, pero no he tenido esa suerte de poder cambiar y, al final, me quedé aquí porque me gustaba como funcionaba el centro, los alumnos ya me conocían y me encontraba a gusto.

Lucía Mozo: ¿Durante estos años de trabajo has aprendido algo, ya sea de los alumnos o de tus compañeros?

E: Claro, de los alumnos siempre se aprende algo, ya sean cosas buenas como no tan buenas. Todo lo que intentas resolver de problemas de los alumnos te da otra perspectiva y te das cuenta de que vivimos en un mundo totalmente diverso, y eso hay que aprender a llevarlo o tenerlo en cuenta. Es verdad que no es una enseñanza individualizada, es grupal, pero te permite conocer a tus alumnos y sus personalidades según su trabajo.

S.M.: Dinos cosas que te marcaron o anécdotas divertidas, raras, tristes…

E.: Pues anécdotas tengo muchas, sobre todo de los viajes de la semana blanca a la nieve que se realizaban hace años. Con los alumnos hay muchas anécdotas de cuando aprendían a esquiar, de lo bien que se lo pasaban… Esos viajes siempre suponían un cambio para los alumnos porque les ayudaba a madurar, cuando venían, venían bastante cambiados. Hemos tenido bastantes anécdotas de viaje, también por ejemplo cuando fui a Roma con alumnos: cosas que hacen los chavales que se te quedan grabadas y son luego para recordar.

L.R.: ¿Algún ejemplo que te guste en especial?

E.: Ahora que recuerde, alguna así que pueda contar… Por ejemplo, hubo un alumno que esquiando, era la primera vez que esquiaba claro, y estuvieron toda la mañana con el material puesto ya que tenían que aprender a ponérselo al principio. Y, a la hora de comer, que era en un restaurante, el chico llegó casi llorando diciendo: “Que me duelen los pies, que no puedo...” Y, cuando le miré, tenía las botas puestas del revés y se pasó toda la mañana así. Cosas así que, aunque dices “pobrecito”, pasas un buen rato. Y también que cuando te descuidas te liaban una en la habitación… Y eso, eso también es para lo que sirven los viajes: para “desparramarnos” un poquito. Y hay tantas que casi ni recuerdo.

L.M.: ¿Y ahora qué vas a hacer?

E.: Pues ahora voy a disfrutar de lo que la vida y el tiempo me regale, sobre todo estar con mi familia, viajar y visitar a mis hijas y ejercer de abuela.

L.R.: Durante tu recorrido laboral, supongo que habrá cambiado mucho tu manera de dar clase y tu perspectiva desde el principio hasta el final. ¿Quieres contar algo sobre eso?

E.: Efectivamente. Cuando empecé, tenía aproximadamente unos veinticinco años y además yo no aparentaba la edad que tenía. De hecho, cuando trabajé el primer año de interina en el instituto de Móstoles Juan Gris tuve que hacer guardia con otra profesora catedrática. Los alumnos estaban en el pasillo y yo estaba observando cómo se hacía sin haberle dicho yo nada de quién era, y, al mandarles para dentro, me confundió con una alumna y me mandó a mí también entrar a clase.
También, físicamente los años te van pasando factura. Por ejemplo, yo los cartílagos de las muñecas ya no los tengo, entonces me es imposible hacer un apoyo por el dolor.

Hemos ido cambiando la manera de dar clase para que sean más seguras, rebajando mucho el listón. Yo ya he tenido accidentes con alumnos y los deportes que suponen un riesgo los acabo quitando, por lo que antes había más deportes como saltos con minitramp, que se dejó de impartir en los centros porque, en la Comunidad de Andalucía, un alumno se quedó parapléjico. También, vas cambiando los contenidos. Ahora, veo que los chavales cada vez, desde el punto de vista locomotor y motor, vienen muy torpes y se nota que no se ha trabajado. También afecta que antiguamente estaban todo el día en la calle, hoy en día no. El objetivo de las clases es que los alumnos adquieran las destrezas básicas y que disfruten todo lo que puedan. (...) 

Además, dar clase a treinta alumnos no es fácil, porque al fin y al cabo no todos te están escuchando, pero bueno, en general bien. La media mía de alumnos ha sido de más de trescientos al año, con dos horas a la semana en las que no hay una continuidad de clase. Por ejemplo, si una clase tenía una hora los lunes y otra los viernes. Ahora con tres horas a la semana seguramente se mejore en ese sentido.

En la vida, hay que coger lo que sea e intentar modificarlo o hacerlo lo mejor posible, y ya está.


L.R.: ¿Vas a echar de menos el instituto?

E.: A ver, lo voy a echar de menos, porque al final es como una segunda casa, pasamos aquí muchas horas, hay que cuidar el mobiliario, tener buena relación con los alumnos y profesores, etc. Hemos pasado más horas aquí durante nueve meses que en nuestra casa.

Pero tu cuerpo te acaba mandando y pidiendo que te cuides; yo tengo artritis, también afecta el estrés, ya que tenemos que estar con la antena puesta y atentos todo el tiempo en este trabajo. Pero bueno, yo estoy satisfecha y me voy feliz.

jueves, 30 de junio de 2022

GRADUACIÓN DE 4º DE ESO

Por Celia Martínez, Sofía Morales y Lucía Rodríguez (3º ESO).

El pasado 15 de junio se realizó la celebración de la graduación de 4º de la ESO en nuestro instituto. Fue una graduación muy calurosa, pero gracias a algunos profesores se pudo distribuir agua a los presentes para que la tarde se hiciera más llevadera y amena.
 

Fue una tarde muy divertida: hubo chistes, el discurso de los delegados tuvo su gracia (aunque, según algunas fuentes, fue un poco censurado ). Y, al final del todo, cuando muchos estaban tomando el piscolabis, los graduados se pusieron a jugar al voleyball como despedida final.


También fue una tarde muy emotiva, los discursos de los profesores y alumnos hicieron emocionar a muchos, ya que echarán de menos esos momentos divertidos en clase y entre ellos mismos, pues algunos se irán del instituto a realizar grados medios y otros se quedarán en el centro a seguir con bachillerato.


¡Enhorabuena a todos los graduados!

viernes, 1 de abril de 2022

Manoli: detrás de los fogones


Por Sofía Morales Santamaría, Lucía Rodríguez Bravo y Lucía Mozo Pascual (3º ESO); Sandra Rodríguez Vega y Alejandra Sánchez de la Nieta (1º Bachillerato).


Reportaje: Lucía Mozo Pascual.

Fotografía: María Menchero.

La cafetería ha sido un sitio sagrado tanto para alumnos como para profesores desde su comienzo con la construcción del instituto Villa en 1986. Un lugar donde comprar un almuerzo de última hora o simplemente algo de picar, y aquí hago una mención especial a los deliciosos bocadillos de tortilla, lomo y bacon, por ejemplo, que se venden como rosquillas a los cinco minutos de haber empezado el recreo. Debido al COVID-19, el equipo de redacción de la revista decidió entrevistar a Manoli, una mujer trabajadora que lleva ya veinte años ofreciendo este servicio en nuestro instituto, e informarnos de las diferencias producidas en la cafetería a lo largo de los años y sobre el trabajo que desempeña.

Manoli nos cuenta que no tenía planeado dedicarse a la hostelería; de hecho, ha trabajado en una gran variedad de empleos diferentes anteriormente, pero esto no quiere decir que no lo disfrute. Añade, además, que le gusta mucho nuestro instituto. “Es uno de los mejores de Valdemoro, y no es porque me estéis entrevistando”. Tras una risa colectiva, continúa: “Yo siempre lo recomiendo cuando me preguntan”. Una de las cosas que más aprecia de su trabajo, nos cuenta, es relacionarse con las personas, un requisito indispensable dentro de su sector, independientemente de la edad, pues el trato es bastante similar. Lo único malo que encuentra es que termina con el olor de la cocina encima y quedarse por la tarde, ya que su horario solía ser hasta las tres, antes de que hubiera ciclos formativos en horario vespertino.

En cuanto a las diferencias producidas por la pandemia, lo que más destaca es el punto de venta, ya que ahora los alumnos no pueden pasar a la cafetería y deben realizar las compras en un puesto exterior habilitado en el recreo y, en caso de comprar un bocadillo, ir a la cafetería solo a recogerlo. También hay otras nuevas con el transcurso de los años, como los productos a vender, los cuales elige ella y le proporcionan diversos proveedores repartidos por Madrid, y el comportamiento de los estudiantes. Nos explica que es cierto que mayoritariamente se portan bien, aunque cada vez vienen más espabilados y exigentes. También la han intentado robar, pero es muy poco frecuente que ocurra y les acaba pillando. Un punto positivo, declara, es el nivel de confianza que tiene con ellos, ya que si prometen pagarla al día siguiente cumplen con su palabra.

Pienso que digo en nombre de todos que el instituto no sería lo mismo sin la cafetería. Por ello, queremos darle las gracias a Manoli, por su tiempo y su dedicación, y a las personas que se quedan en los puestos en el patio pasando frío para poder vendernos pequeños manjares que hacen nuestra vida escolar un poco más llevadera.