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viernes, 10 de junio de 2022

GRADUACIÓN DE CICLOS FORMATIVOS

El pasado 2 de junio de 2022 fue la -tan esperada por los alumnos y profesores- graduación de los ciclos de grado medio (TCAE de ambos turnos, mañana y diurno), y de grado superior (Higiene Bucodental).

Las puertas del instituto se abrieron a las 18:30 de esa tarde, dando a los presentes unos 30 minutos para terminar los últimos preparativos del evento, que dio su comienzo a las 19:00, aproximadamente.

 

La graduación empezó con una bienvenida del director del centro, Ismael Alonso Álvarez, así como del resto del equipo directivo.


Después de sus palabras, dieron paso a los docentes y tutores de los grados de esta edición escolar, 2021-2022 (así como los de TCAE del curso anterior, pues por el COVID no pudieron celebrar su graduación en su momento), Lourdes, Ana, Belén, Indira e Isabel.

  






Entre sus mensajes de ánimo, y como periodistas de Trizas, queremos mandar mucho apoyo y nuestra más sincera enhorabuena a todos los graduados que con mucho esfuerzo han llegado tan lejos.

Les deseamos un gran éxito a futuro, ¡gracias por dejarnos acudir!

Además, desde Trizas, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Pedro Cañadilla Padilla, alumno de TCAEC y responsable del discurso de su clase.

¿Podrías describir (brevemente) de qué trataba el grado que cursaste?

En mi caso, en TCAE los dos aspectos más importantes y básicos del grado son el apoyo psicológico al paciente y cuidados básicos de enfermería.
Recomiendo el grado, ya que si te gusta ayudar a los demás, es tu sitio, y si no estás seguro de si la sanidad es tu sitio (pero en algo te llama), es solo un año de estudio, luego las prácticas (que son 3 meses), y ya puedes trabajar.

¿Qué fue para ti esta experiencia y qué se siente al graduarse?

Ha sido una experiencia muy bonita y agradable, porque aprendes conocimientos útiles que te van a servir para el día a día, y sobre todo, para mi profesión, y no es algo que me hubiera pasado en anteriores años de estudio.
Graduarse es una sensación de satisfacción de haber estado esforzándote todo el año y por fin conseguir esa recompensa por un trabajo bien hecho.

¿Tienes alguna experiencia que recuerdes con especial cariño?

De todas las que hemos vivido como curso este año, las dinámicas de la clase de Promoción de la salud y apoyo psicológico al paciente’, en las que, por ejemplo, hacíamos mímica, dibujábamos figuras o ese tipo de cosas que servían para explicarnos otras más complejas. Nos divertíamos mucho, porque para adivinar y dar con los términos correctos, saltábamos muchas tonterías (yo el primero), y pues era una mezcla de entretenimiento con aprendizaje, lo que no hacía la enseñanza monótona.

O, cuando hicimos un taller para aprender a realizarle la RCP (reanimación cardiopulmonar) a personas de las demás clases de la tarde. Tuvimos que cantar canciones como la de Doraemon o la de Bob Esponja para explicarles las compresiones, y en general el procedimiento correcto; fue una experiencia que nos sirvió como práctica en el mundo real, y que al fin y al cabo, nos sacó a todos unas risas.

Fuiste el encargado del discurso en TCAE C, ¿cuál fue el proceso de pensamiento para llegar a este?

Pues conforme iban pasando los días no me venía la inspiración, entonces no escribí nada, y la mañana de antes viendo la televisión me vino uno una frase de presentación bastante buena y dije "ahora, ahora llegó la inspiración’’. Me puse a escribir y en cinco minutos lo tuve.


Luego, lo leí en alto para ver cómo sonaba. Como no me convenció del todo, añadí un par de frases de las que me gustan para quedar bien, y le puse el punto y final. Tardé 10 minutos como mucho, "y ya, a seguir viendo la tele’’.

sábado, 4 de junio de 2022

MARÍA MONTESINOS: LA MAGIA Y LA GENEROSIDAD EN PERSONA

Por María Menchero (antigua alumna del instituto) y Mariana Fernández Gonzales (1º Bachillerato).


El jueves 19 de mayo tuvimos el honor de entrevistar a esta maravillosa persona y gran profesora de nuestro centro, María Montesinos, que se jubila después de haber estado 25 años dando clase en el Villa.

Nos ha hablado de sus años como docente con tanta ilusión y pasión que con solo escucharla daban ganas de hacerse profesora, para poder enseñar e inspirar a las demás personas a ser mejores, tal y como hace ella.

Tal vez la hayas tenido como profesora de Historia, Cultura Clásica, Lengua, Apoyo… O, mejor aún, como tutora. Y es que desde pequeña le encantaba aprender, disfrutaba de todas las materias, pero su favorita hasta el día de hoy es la Historia.

María, más que anécdotas de sus clases, tiene muy buenos recuerdos, y todos los atesora con un gran cariño. Recuerda a sus alumnos y las veces que se ha encontrado con aquellos a los que no veía desde hace tiempo, con los que mantiene una agradable plática sobre cómo les ha tratado la vida y lo que hacen actualmente.

El optimismo de esta hermosa mujer es tan grande que contagia y te dan ganas de ver la vida como la ve ella, puesto que en momentos difíciles se dice a sí misma que solo es un día malo del que va a conseguir aprender algo y que, después, le esperan días mucho mejores.

"Lo importante es tener la actitud, ganas de querer seguir adelante y no rendirse, por más que el camino tenga muchos baches. Todos podemos hacerlo. ¡Hay que ser positivos!", nos enseña María.

Tiene muchos planes de futuro y hobbies que va a retomar después de tantos años ejerciendo como docente: viajará a tantos lugares y, en lo que tarde en llegar a su destino, leerá tantos libros; y cuando llegue y recorra -seguramente- toda la ciudad, pueblo o montaña, lo plasmará con muchísimas fotografías.

Tan dulce como siempre, manda un cariñoso mensaje a absolutamente todos:

"Os deseo que tengáis una experiencia tan buena como la mía en la docencia".

Te queremos, María; ojalá te vaya superbién en tu nueva etapa, porque te lo mereces por ser un ángel con todos nosotros/as. ¡Gracias por ser la mejor profesora del mundo!

viernes, 1 de abril de 2022

Manoli: detrás de los fogones


Por Sofía Morales Santamaría, Lucía Rodríguez Bravo y Lucía Mozo Pascual (3º ESO); Sandra Rodríguez Vega y Alejandra Sánchez de la Nieta (1º Bachillerato).


Reportaje: Lucía Mozo Pascual.

Fotografía: María Menchero.

La cafetería ha sido un sitio sagrado tanto para alumnos como para profesores desde su comienzo con la construcción del instituto Villa en 1986. Un lugar donde comprar un almuerzo de última hora o simplemente algo de picar, y aquí hago una mención especial a los deliciosos bocadillos de tortilla, lomo y bacon, por ejemplo, que se venden como rosquillas a los cinco minutos de haber empezado el recreo. Debido al COVID-19, el equipo de redacción de la revista decidió entrevistar a Manoli, una mujer trabajadora que lleva ya veinte años ofreciendo este servicio en nuestro instituto, e informarnos de las diferencias producidas en la cafetería a lo largo de los años y sobre el trabajo que desempeña.

Manoli nos cuenta que no tenía planeado dedicarse a la hostelería; de hecho, ha trabajado en una gran variedad de empleos diferentes anteriormente, pero esto no quiere decir que no lo disfrute. Añade, además, que le gusta mucho nuestro instituto. “Es uno de los mejores de Valdemoro, y no es porque me estéis entrevistando”. Tras una risa colectiva, continúa: “Yo siempre lo recomiendo cuando me preguntan”. Una de las cosas que más aprecia de su trabajo, nos cuenta, es relacionarse con las personas, un requisito indispensable dentro de su sector, independientemente de la edad, pues el trato es bastante similar. Lo único malo que encuentra es que termina con el olor de la cocina encima y quedarse por la tarde, ya que su horario solía ser hasta las tres, antes de que hubiera ciclos formativos en horario vespertino.

En cuanto a las diferencias producidas por la pandemia, lo que más destaca es el punto de venta, ya que ahora los alumnos no pueden pasar a la cafetería y deben realizar las compras en un puesto exterior habilitado en el recreo y, en caso de comprar un bocadillo, ir a la cafetería solo a recogerlo. También hay otras nuevas con el transcurso de los años, como los productos a vender, los cuales elige ella y le proporcionan diversos proveedores repartidos por Madrid, y el comportamiento de los estudiantes. Nos explica que es cierto que mayoritariamente se portan bien, aunque cada vez vienen más espabilados y exigentes. También la han intentado robar, pero es muy poco frecuente que ocurra y les acaba pillando. Un punto positivo, declara, es el nivel de confianza que tiene con ellos, ya que si prometen pagarla al día siguiente cumplen con su palabra.

Pienso que digo en nombre de todos que el instituto no sería lo mismo sin la cafetería. Por ello, queremos darle las gracias a Manoli, por su tiempo y su dedicación, y a las personas que se quedan en los puestos en el patio pasando frío para poder vendernos pequeños manjares que hacen nuestra vida escolar un poco más llevadera.