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sábado, 30 de abril de 2022

Recital poético en homenaje a Miguel Hernández

 Por Natalia González Menchén (4ºESO).


El pasado jueves, 28 de abril, se realizaron varias lecturas de poemas de Miguel Hernández en los períodos de recreo por parte de alumnos de la ESO y Bachillerato, con motivo del ochenta aniversario de su fallecimiento.

Así, los presentes disfrutaron de los versos que escribió el poeta durante su corta vida. El evento se ha organizado dentro de las actividades organizadas por el Departamento de Lengua Castellana con motivo de la semana del libro.

sábado, 24 de mayo de 2014

Concurso de relatos 1º y 2º ESO: José Miguel Rodríguez (1ºAE)

TEXTOS PREMIADOS EN LOS CONCURSOS DE RELATOS 2014

DÍA DEL LIBRO-2014. CONCURSO DE RELATOS 1º Y 2º ESO

Los relatos, elaborados por los alumnos durante una sesión lectiva, no podía superar las dos caras comenzaba por el siguiente microcuento del escritor argentino Adolfo Bioy Casares:
La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días, Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en el tranvía 38. 

Resultaron ganadoras dos alumnas ex aequoÁngela Quero Prieto (2ºAE) y Paula Cano Ruiz (2ºDE). Se concedieron dos accésit a José Miguel Rodríguez García (1ºAE) y a Daniel Veleda Delgado (1ºCE).



RELATO DE JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GARCÍA. 1º A ESO

Un marido para Elizabeth

La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días, Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en el tranvía 38.

Fernando sabía que buscarle un marido a su cocinera no iba a ser cosa fácil, ella tenía casi cuarenta y cinco años y no era demasiado atractiva, al menos eso pensaba, pero ella había cuidado de él desde que los padres de Fernando murieron en ese trágico accidente de coche y la quería como a una madre.

A primera hora de la mañana Fernando salió de su casa sin ni siquiera desayunar, algo realmente extraño pues no se había perdido ni uno de los desayunos de Elizabeth desde hacía más de treinta años. Al salir de su casa Fernando pensó cómo podría lograr que Elizabeth y un buen hombre acabaran juntos. Caminó durante dos horas por las calles de Londres hasta que le empezaron a rugir las tripas. Fernando se dio cuenta de que con las prisas no había desayunado, se dirigió a la cafetería más cercana y pidió un café y unas galletas. Mientras comía se acordó de un viejo doctor muy amigo suyo que estaba soltero y pensó que podría ser un buen marido para Elizabeth.

-Número ocho de Grimbund Palace -leyó Fernando cuando llegó al edificio donde vivía el doctor Harry James Longbottom. Llamó a la puerta pero nadie le abrió, era evidente que el doctor no estaba en casa. Fernando volvió triste y preocupado a casa y se encontró con una grata sorpresa, en el recibidor charlaban alegremente Elizabeth y el doctor Harry.

-Quién sabe- pensó Fernando- puede que esos dos lleguen a algo.

No se equivocaba, un año después el doctor le pidió matrimonio a Elizabeth y esta aceptó encantada. En la boda, Fernando se sentía orgulloso de ser el padrino de Elizabeth. Su cocinera, había encontrado un buen hombre.

martes, 20 de mayo de 2014

Concurso de relatos 1º y 2º de ESO: Ángela Quero

TEXTOS PREMIADOS EN LOS CONCURSOS DE RELATOS 2014

DÍA DEL LIBRO-2014. CONCURSO DE RELATOS 1º Y 2º ESO

Los relatos, elaborados por los alumnos durante una sesión lectiva, no podía superar las dos caras comenzaba por el siguiente microcuento del escritor argentino Adolfo Bioy Casares:
La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días, Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en el tranvía 38. 

Resultaron ganadoras dos alumnas ex aequo: Ángela Quero Prieto (2ºAE) y Paula Cano Ruiz (2ºDE). Se concedieron dos accésit a José Miguel Rodríguez García (1ºAE) y a Daniel Veleda Delgado (1ºCE).








RELATO DE ÁNGELA QUERO PRIETO. 2ºAE.

                              Pensamientos y reflexiones en el 38
La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días, Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en el tranvía 38.
¡Ah! El tranvía 38… un tranvía que albergaba todo tipo de sorpresas para la cocinera.
Desde muy pequeña, ella viajaba en ese silencioso tren unas cinco veces por semana.
Él siempre estuvo allí, esperándola.
Pasaba el tiempo y rondaba por los oscuros e inhóspitos vagones, esos que la habían acompañado en sus aventuras reflexivas, sus pensamientos muertos y nunca imaginados.
Todas las mañanas, ella aún joven de pensamiento supuestamente inocente, se montaba en este conjunto de vagones, esperanzada de poder encontrarse con ese ‘Alguien’.
Esta persona nunca dijo su nombre, por lo que ella le denominó ‘Alguien’.
Alguien llegaba unos minutos más tarde que ella, pero siempre traía consigo un libro.
Hubo una vez que le mostró De profundis de Óscar Wilde. Se lo regaló. Le dijo que lo trajese siempre en su regazo y que lo guardase ansiadamente hasta llegar el día de la apertura.
Cada vez que andaban por cualquier vagón, iban descubriéndose mutuamente.
Se lo contaban todo, sus vidas, sus familiares, sus amigos, sus respectivos amores.
Pero ella no sabía que todos sus pensamientos desenterraban citas. Una hora, una cita dirigida hacia Alguien.
Pasando por los más grandes filósofos hasta actrices como Audrey Hepburn, víctimas de la fama y del dinero.
Un día le contó a Alguien que quería parecerse a ella; añoraba su físico y su personalidad tan característica.
La ansiosa cocinera le preguntaba cada día quién era mejor, si Audrey o ella.
Alguien le contestó: ‘No importa. Yo pienso que dentro de la imperfección del ser humano, como nosotros, siempre hay una pizca, un pellizco, una parte pequeñísima de perfección.
No te preocupes, pequeña, que esos aterradores pensamientos, quedarán desterrados de tu mente’.
Ella se encogía de hombres y se  cercioraba  de esa parte de perfección.
Pasaron los días y Alguien seguía allí, con ella.
Una semana normal, común, apareció un anciano.
Este anciano, de aspecto mugriento y huesos desgastados, observaba a aquellos jóvenes desde la lejanía.
A este se le cayó una carta al suelo.
Alguien lo recogió.
La carta decía así:
Queridos jóvenes:
No os rindáis nunca. Seguid pensando y reflexionando con anhelo.
Seguid riendo.
Seguid soñando.
Seguid creciendo.
Seguid demostrándoos vuestro amor.
El vuestro no es un amor normal.
Todos lo calificarían como raro.
Vosotros, de mente bonita e impecable de realidad, lo denominaréis único.
Pero, sobre todo.
Seguid siendo vosotros.
                                                           Atentamente, El Viejo del 38.

Actualmente, la cocinera escribía y escribía con afán.
Todos los pensamientos de Alguien y, cómo no, De profundis, le transmitían cariño.
Y como le decía ‘El Viejo del 38’ siguió siendo ella. Pero sin Alguien.