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domingo, 28 de mayo de 2017

Graduación 2º de Bachillerato y ciclos: discurso de los tutores



A continuación se reproduce el emotivo discurso que pronunció Beatriz del Río, tutora de 2ºEB, en la ceremonia de graduación que se celebró el pasado 26 de mayo
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Buenas tardes, familias, amigos, compañeros. Y, especialmente, buenas tardes a vosotros, alumnas y alumnos de 2º de Bachillerato.

Bienvenidos todos a esta fiesta de graduación, una emocionante tarde del mes de mayo que pone fin a vuestro intenso y singular 2º de Bachillerato y que me encuentra, de nuevo, sorprendida ante el repetido milagro del itinerario de la vida.

Hace unas semanas, mientras corregía unos exámenes de la última lectura del curso, escuchaba una entrevista en la radio. El entrevistado no era alguien popular; pero, desde luego, era un deportista digno de serlo por su capacidad de superación. Este chico, postrado en una silla de ruedas tras un desafortunado accidente, respondió con un rotundo ‘la vida empuja’ ante la incredulidad del entrevistador por sus logros personales y deportivos. ‘La vida empuja’, pensé… ‘como un aullido interminable’ completé en silencio recordando los versos que José Agustín Goytisolo dedicara a su hija Julia.

No encuentro mejor reflexión para ofreceros en estos minutos.

La vida nos empuja. Así nacemos, empujando; y parece que a empellones saltamos de una etapa a otra sin tregua. Convertirse en adulto, que ahora se me antoja una mutación súbita y fulminante, es un proceso lento tan necesario como doloroso, sorprendente, aterrador y bello. Es un maratón en que lleváis inmersos años y del que hemos sido cómplices, con mayor o menor acierto, los que hoy compartimos este día con vosotros. Y así, la vida os empuja a abandonar la minoría de edad y os exige elegir, apartar y seleccionar todo aquello que forjará recuerdos únicos de una existencia singular e inmutable.

Pero, tranquilos, no voy a pediros que os bajéis de los tacones o que os aflojéis las corbatas porque ha llegado el momento de empezar a andar. No. Os habéis puesto vuestras mejores galas para daros y darnos un homenaje y, por eso, vamos a detenernos un instante en el descansillo de la memoria y saborear los años vividos en el instituto.

Este centro y sus más de cuatro paredes encierran ya vuestras alegrías y pesares, confidencias y murmuraciones, peleas y reconciliaciones… recuerdos inolvidables que os pertenecen pero que acrecientan también nuestro tesoro particular, aquel que va formando la imagen del IES Villa de Valdemoro: desde los miedos de aquellos que dabais los primeros pasos en la enseñanza secundaria y venías a un espacio enorme y desconocido en 1º de ESO, hasta aquellos otros que os incorporasteis en el bachillerato colmados de esperanzas y, tal vez, temores por no encajar en grupos ya formados en etapas anteriores.

Pero es quizás 2º de Bachillerato el curso en el que se concentran mayor número de inquietudes y sentimientos. Lo iniciamos con un cambio que os costó asumir: el aula materia. Las primeras semanas de septiembre todo fueron quejas, empujones en los pasillos, algún que otro despiste entre pabellones… finalmente vino la calma y todos acabasteis aceptando, incluso agradeciendo, aquellos paseos entre clase y clase.

Ese no fue el único cambio al que tuvisteis y tuvimos que enfrentarnos. La incertidumbre sobre la selectividad se mantuvo durante meses, hasta que le pusieron fecha y nombre, EVAU; y comprobamos que, en lo esencial, todo seguía igual.

Por lo demás, en todos vosotros quedarán los momentos de ansiedad y angustia por no poder con algunas materias; y el apoyo constante de Ángel, con consejos en el despacho, bombones de la suerte o ánimos en Twitter… porque …‘Todos tenemos un Ángel Nebreda’, tal y como reza una pequeña pintada en la corchera del aula C.1.8.

En mi memoria se quedan también mil anécdotas de clases y pasillos: los momentos ‘Iturralde’ con sus preguntas insólitas, las pocas ganas de Jaime para trasladar los ejercicios de su mente al papel; Andrea, con sus lecturas dramatizadas; Isabel, con sus relatos, Unai con su poesía; aquel divertido grupo que, con más voluntad que acierto, cantó por Cervantes al mal son de una pandereta el día del libro. Rosa, colaborando con su arte en la realización de carteles. El entusiasmo de Lucía, de Álex, de Saúl o de Carmen; la sonrisa de Natalia, las figuras de origami de Jia, el tesón de Silvia… ¡En fin! semblanzas de cada uno de vosotros que conformáis una nueva y particular generación.

Ahora sí… ahora sí va llegando el momento de que echéis a andar; que os quitéis los ropajes que os han cubierto y protegido durante esta larga primavera de la adolescencia; y estrenéis ropa nueva que facilite sin lastres el breve camino que os queda hasta la adultez.



Todos los que llevamos instalados en el mundo adulto algún tiempo, hemos necesitado años y experiencias para saber que parte de la felicidad reside en nuestra propia lucidez: descubrir nuestras aptitudes, reconocer nuestros límites y aceptar nuestras peculiaridades; por eso, vuestros padres y vuestros profesores hemos intentado daros las herramientas necesarias para que, con libertad, consigáis perfeccionar virtudes, superar limitaciones y pulir ciertas sombras…



Pero el camino hacia esa añorada felicidad necesita de vuestra acción, de vuestra curiosidad, de vuestra valentía.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber! ¡Atreveos a saber!

Sed curiosos, buscad la lucidez.

Tomo prestados, para terminar, unos versos de Eloy Sánchez Rosillo que nos recuerdan que en la senda de la dicha se combinan luces y sombras.



Que la vida acostumbre

a ponernos el mundo del revés,

a golpearnos y zarandearnos,

o a sonreírnos mientras nos conforta,

es algo propio de ella, y en el fondo

hemos de agradecérselo.

Tan solo en el deseo o el temor

de esa rara alternancia

desigual y azarosa

lograremos ser nosotros, caminar,

y hallar la rosa o el abismo,

la noche negra, el alba repentina.

En la seguridad sin amenaza

no hay movimiento, no hay respiración,

risa o gemido, y en el pecho yace

una quietud que en mucho

a la muerte se iguala.

La intemperie es la casa verdadera,

abierta por completo y para siempre

a lo posible y lo imposible,

a las cosas del hombre,

con su fascinación y sus espantos,

con todo su dolor

y toda su alegría.


¡Muchas gracias y la mejor de las suertes!

domingo, 29 de mayo de 2016

Graduación de Bachillerato 2016: Discurso de Beatriz del Río

Beatriz, en el Centro, con su tutoría.



Por Beatriz del Río, jefe de Departamento de Lengua Castellana y tutora de 2ºEB    
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[…]

Soltad al pájaro en mano por aquellos que están volando.
Abandonad, si hace falta, una vida acomodada,
aquello que os presentan como una situación con porvenir.
Lanzaos a los caminos.


André Bretón, Los pasos perdidos, 1924

Buenas tardes padres, amigos, compañeros.
Buenas tardes, queridos alumnos y, siempre, protagonistas.

Me lo pone fácil André Bretón con sus bellas palabras, pues son estos los versos que resumen los deseos con los que me enfrento cada primavera a esta cita anhelada e inevitable.

Aunque mi voz tenga hoy ecos pasados o suene repetida, todo es mudanza; y esos cambios nos acercan esta tarde a vuestra despedida, que es única, y a un difícil ejercicio de valentía en el que a unos nos toca aflojar las riendas y a otros atreveros a vivir.

Aquí estamos, somos nosotros…
Contemplad sin rubor al que está a vuestro lado, a aquel que se sienta delante, o al otro que se encuentra más allá y al que quizás nunca hayáis dirigido palabras, miradas, sonrisas…

El destino -no tan caprichoso- os ha convertido en compañeros, en un nosotros tal vez no buscado; la historia acumulada –amparada en el engarce que hacen voces, gestos y gustos- en amigos que han crecido juntos durante los temibles años de la adolescencia.

Os contemplo ahora tan guapos y elegantes, engalanados con anchas sonrisas y miradas francas, e imagino vuestros primeros pasos por el instituto, por estos pasillos, localizando los mejores recovecos o reteniendo en vuestra memoria la laberíntica disposición de los tres edificios del Villa. Algunos, la mayoría, llegasteis siendo todavía unos niños con miedos y expectativas de libertad tras los años de colegio. Otros os incorporasteis más tarde –en el Bachillerato- y, aunque con más edad, también entrabais colmados de ilusiones y temores. Hoy, todo lo aquí vivido (amores y desamores, riñas y halagos, éxitos y fracasos) empieza a transformarse en esa dulce y evocadora etapa que se verá camuflada por la jubilosa y siempre engañosa nostalgia.

Y así, recordaremos las interminables preguntas finales de Chércoles o sus singulares imitaciones, la mochila y la pelota de Paloma, el extraño suceso del autobús en la excursión a Italia, el laborioso vestido del proyecto de Mari Cruz o la cabeza del de Silvia, las carreras entre clase y clase de aquellos que mueren por un cigarrillo, las tardes de biblioteca estudiando filosofía y matemáticas, los bombones de Ángel-rellenos de afecto, ánimo y suerte-, algún que otro llanto por un suspenso, por un encontronazo o por un mal paso, alguna que otra reprimenda por retrasos y faltas, y alguna que otra risa por las meteduras de pata en el aula.

Personalmente, cuidaré con mimo todo el cariño y la paciencia que me habéis brindado a lo largo de estos difíciles meses para mí, ya que gracias a vosotros se han vuelto sencillos, confortables y hasta divertidos.

Y sin darnos ni daros cuenta estáis aquí, renovando miedos y esperanzas como aquellos primeros días de instituto. Al deseo de salir y buscar vuestro futuro, se une el desasosiego por la falta de certezas. El susto de la independencia que lucha contra las ganas de autonomía y determinación.

¿Sabré cuál es la meta? ¿Dónde estará mi lugar? ¿Qué asiento encontraré al llegar allí? Y…, lo verdaderamente valioso, ¿sabré escoger el camino? ¿Acaso será más difícil el encuentro que el extravío?

Me gustaría ofreceros una respuesta atinada, un abrazo firme que borre dudas y os resguarde del porvenir durante, al menos, unos días más. Pero ya no es posible. No hay respuestas. Solo vale andar, disfrutar del camino, aprender del extravío… y del encuentro.

Os invito a que deis el primer paso: decid adiós a este aparente y acogedor campo del Edén.

Sí. Aparente o fingido porque, en la distancia, este espacio y este tiempo serán una diminuta jaula de oro en la que entre luces y sombras solo pretendíamos que conquistarais el único paraíso deseado: ese lugar en el que podáis ser mujeres y hombres libres, honestos y felices. Si esas cualidades consiguen asomar a vuestra casa, nada debéis temer en el mañana.

Decía Vicente Espinel, por boca de su pícaro Marcos de Obregón, que no hay vida de cuantos andan por el mundo de quien no se pueda escribir una grande historia; a esto añado yo -a mi antojo- unas palabras de don Quijote, bien podrán los encantadores quitaros la ventura; pero el esfuerzo y el ánimo (para forjar vuestra gran historia), será imposible.

Lanzaos a los caminos.

Muchas gracias.

lunes, 1 de junio de 2015

Graduación de 2º de Bachillerato: discurso de Beatriz del Río

Beatriz del Río, en el centro de la imagen, durante la lectura del discurso.

Buenas tardes a todos, chicos, familias, amigos y compañeros.
Cada año, al llegar el mes de mayo y completar otro intenso 2º de bachillerato, me pregunto qué quedará de este curso, de estos años; del ahora, de este momento apenas convertido ya en pasado, que diría el poeta.
De un nosotros tan cierto, tan perfilado hoy -seguramente tan difuso o edulcorado por el barniz de la memoria en unos meses-, se engarzan en mi mente mil recuerdos como cuentas de un collar sentimental de vuestra promoción: aquellos lejanos días de marzo del 2013 en Portugal con la música de Joao en el autobús o las expediciones nocturnas sorteando la vigilancia de Ángel Nebreda, el extraño suceso del secuestro de la nona en Italia hace casi un año; las sonrisas anchas de nuestros álvaros, los momentos trópicos de Nahiara, el buen hacer de nuestras miriam, las difíciles babas del diablo de Cortázar, los llantos antes, durante y después de cada examen, los “¡Ay, Beatriz!”... Y las matemáticas; sobre todo, las matemáticas.

Resulta injusto resumir en unas líneas estos años de instituto, porque son tremendamente valiosos: cincelan el carácter, presentan expectativas, construyen amistades y esquivan obstáculos. Os hacen crecer.

Muchos de vosotros llegasteis al centro en 1º de ESO con mochilas cargaditas de libros, miedos, ilusiones y deseos de libertad. No veníais solos, ¡no!, aquellas enormes mochilas venían acompañadas de unos padres asustados por la adolescencia que bramaba por salir y por un instituto demasiado grande que, tal vez, ocultaba entre sus filas algún lobo feroz, muchos piratas o unos cuantos maleantes. Pasaron los temores, os hicisteis hueco entre las aulas y acumulasteis a lo largo de la ESO más de un anécdota desternillante y, con suerte, algún romance de película.

En el bachillerato aparecieron nuevos compañeros, nuevos temores, nuevas asignaturas, nuevas anécdotas y, con suerte, nuevos romances de película…

No sé si se han cumplido esos anhelos de los primeros días; me gustaría pensar que sí, que son más los deseos satisfechos que las frustraciones acumuladas. Sigo sin saber qué quedará de este curso, de este momento apenas convertido ya en pasado; quisiera creer que con el tiempo no solo permanecerá un título conseguido con esfuerzo y condenado al olvido, o una serie de conocimientos constreñidos en materias dispares. Dejadme soñar si peco de ingenua o ambiciosa: mi deseo es que os llevéis del Villa la sensación de que todos hemos contribuido -junto con vuestras familias- a que seáis los hombres y mujeres libres, biempensantes y felices que tanto necesitamos; mi deseo es que la formación que aquí habéis recibido os haya dado las herramientas necesarias para vivir dichosos con honestidad y autonomía.

Decía Bertrand Russel que "el rasgo más universal y distintivo de las personas felices es el entusiasmo".

Ahí tenéis la receta: buscad la libertad, elegid con independencia y entusiasmaos con todo lo que hagáis.

"Cada uno es artífice de su ventura", replicó don Quijote a Sancho Panza cuando tachaba a la Fortuna de mujer borracha, antojadiza y ciega. La vuestra no es una excepción, no os saldrá al encuentro caprichoso ni aparecerá por azar. Esa es la tarea: trabajar la felicidad como un artesano que mima su obra, se complace en ella y la repara si es menester.

¡Suerte, chicos! Ha sido una delicia compartir con vosotros estos años.

Muchas gracias.

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Beatriz del Río, tutora de 2ºDB y jefa del Departamento de Lengua Castellana. 


martes, 10 de junio de 2014

Graduación de 2º de Bachillerato: discurso de Beatriz del Río

A continuación reproducimos el discurso que pronunció Beatriz del Río, profesora de Lengua Castellana y Literatura y tutora de 2ºAB, durante la ceremonia de graduación de 2º de Bachillerato el pasado 30 de mayo.
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Beatriz del Río, a la derecha, recibiendo un regalo de la alumna Manale Aidel (2ºAB).

Queridos alumnos de 2º de Bachillerato: 
¡Buenas tardes y bienvenidos a vuestra fiesta de graduación!
Buenas tardes, también, a todos los padres, amigos y compañeros que habéis querido compartir con nosotros esta celebración.

Puntuales a la cita del mes de mayo, venís a recordarnos con descaro que estáis aquí de paso, que nos ponemos viejos y que estos años de instituto son ya un sinfín de anécdotas ocurrentes y algún sinsabor que acabará dulcificado en el rincón de la nostalgia.

Vosotros habéis sido, sin duda, la promoción de la risa y el llanto. Todo tremendo, todo excesivo, todo imposible; pero también todo al alcance, divertido, sin importancia. Más que una carrera de obstáculos, este curso ha sido una lucha contra la pereza y las inseguridades, las distracciones y los miedos.

Cuenta una leyenda del hinduismo que hubo un tiempo en que los asura, unos demonios que tiranizaban a los hombres, se escondían en lo más profundo del océano para no ser localizados y castigados por los dioses. Harto de esta situación, el sabio Agastya decidió beberse el mar. Y ocurrió, que con su esfuerzo y perseverancia, el océano se secó y los demonios allí escondidos quedaron al descubierto y fueron vencidos por los dioses.

Muchos han sido los demonios que os han atormentado durante estos meses e intuyo que también a lo largo de estos años de instituto. No mencionaré aquellos que os dominaban en 1º de ESO y que, como una burla, han ido mostrándose y ocultándose entre pupitres a medida que avanzaba la adolescencia. Pero sí evocaré ese océano de lágrimas y carcajadas que os habéis tenido que beber desde los hoy lejanos días de septiembre, para reconocer vuestros temores y superarlos.

Llegasteis a 2º de Bachillerato casi sin querer, casi sin daros cuenta, casi de repente. Nada hacía intuir que el curso fuera a ser complicado ya que 1º de Bachillerato se había portado bien con la mayoría (¡apenas un quinto de la ESO! diríais algunos).

Ahí os encontré, felices en una clase abarrotada de alumnos y de ilusión.

No hay más que buenas palabras para aquellos primeros días, pues a pesar de enfrentaros a una situación incómoda (éramos muchos, el aula pequeña, faltaban sillas y mesas), vuestras caras nos regalaron sonrisas y confianza.



Empezaron las clases sin sobresaltos, hasta que llegaron las notas de la primera evaluación. ¡Un desastre!

Clases y despachos se convirtieron desde entonces en un hospital de campaña para reconstruir ánimos: calmar ansiedades con tilas y abrazos, cambiar llantos por planes de trabajo, reafirmar voluntades con los milagrosos bombones de la suerte de Ángel.

Os resultaba imposible superar una dificultad.

¿Cómo podíamos haceros ver que un suspenso (o dos, o tres) no era el fin del mundo? Era el momento de sacar a la luz los demonios que os atormentaban y se escondían después sumergidos en las lágrimas. Debíais recordar que para alcanzar el final de una escalera hay que ascender escalón a escalón, no podías quedaros en aquel ‘no lo haré’, teníais que avanzar por el ‘no puedo hacerlo’ hacia el ‘quiero hacerlo’, ‘trataré de hacerlo’, ‘lo haré’.

El segundo trimestre nos cogió a todos algo crispados, con viejos y nuevos diablillos dispuestos a importunar: seguían los llantos, aumentaron las ansiedades, aparecieron los móviles, los exámenes extravigilados, el tiempo que avanzaba y la imposibilidad de prórroga para conseguir los objetivos.

Pero algo ocurrió en los últimos meses y sí, finalmente, se secaron las lágrimas, dosificasteis la risa, vencisteis demonios y alcanzasteis la cima de la escalera: lo hicisteis.

Y mientras abrís esa puerta tras el último peldaño, aquí, en el Villa, permanecerá aquello que os ha hecho únicos: la guasa de los Danieles o de Raúl, la discreción y sensatez de Paula o de Yuleica, el tesón de Ismael, la enorme sonrisa y el desconsolado llanto de Gema, de Laura, de Carla o de Andrea, la ironía de Andrés, el buen ánimo y las ocurrencias de David Ángel, la hiperactividad de Antonio, el cariño incondicional de Manale… cada uno de vuestros nombres, vuestras miradas, vuestro afecto.

Aquí estáis. Os recordaremos así, detenidos en el tiempo, atrapando el momento exacto: anchos, altos, seguros, sobrevolando el mundo, enamorando a la vida, protegidos siempre… Aunque, en verdad, como cantaba Serrat, nada ni nadie puede impedir que sufráis, que decidáis por vosotros, que os equivoquéis, que crezcáis y que un día como hoy nos digáis adiós. Pero antes de que nos dejéis del todo, queremos invitaros a que representéis con independencia y tiento el papel de vuestra historia, que os bebáis los océanos como el sabio Agastya -con firmeza- para que los asura que os asalten queden a la luz, podáis vencerlos y avancéis sin miedo.

Adelante, salid a escena, que empieza la función.

Muchas gracias.

Beatriz del Río, durante el discurso.

domingo, 2 de marzo de 2014

2º de Bachillerato: de paseo con 'Luces de Bohemia'





Los alumnos de 2º de Bachillerato y sus profes de Lengua, Beatriz y Vanessa, realizaron el pasado mes de febrero un recorrido literario por Madrid siguiendo el itinerario de Luces de Bohemia por las calles de la capital. Los alumnos, divididos en grupos, emprendieron la marcha siguiendo las huellas de la obra de Valle-Inclán y dejaron constancia en los siguientes vídeos y fotografías. Sin duda, una manera estupenda de conocer esta obra teatral clásica del siglo XX y una manera diferente y divertida de animar a la lectura a nuestros chicos. Desde Trizas solo nos cabe felicitar a los alumnos y sus profes. ¡Gracias por compartir vuestra experiencia!





En el callejón del Gato.


domingo, 26 de enero de 2014

Beatriz Del Río: "Siempre quise ser profesora, de pequeña lo miraba con admiración y con un poquito de romanticismo".


Por Miriam del Moral, de 1ºAB.

Entrevistamos en esta ocasión a Beatriz del Río, jefe del Departamento de Lengua Castellana del IES Villa de Valdemoro.

 ¿Por qué decidiste ser profesora?
Supongo que siempre quise ser profesora, me gusta mucho hablar, estar con la gente. Así que supongo que por eso.

¿Cuál ha sido la situación más inverosímil que has vivido en un instituto?
La viví en mi primer año de trabajo en un instituto, me dieron una tutoría de 12 chicos con problemas. Un día llegué a clase y, como eran solo chicos, habían robado de las marquesinas carteles de chicas en ropa interior y las habían colgado en clase, cada una con su nombre y todo, y dijeron: "Profe, nuestras nuevas compañeras de clase". Pero en vez de escandalizarme, les dije: "¡Ah! Me parece que hace un poquito de frio para que estén tan ligeritas". (Risas)

¿Es tu trabajo tal y como te lo imaginaste cuando decidiste ser profesora?
Como siempre quise ser profesora, de pequeña lo miraba con admiración y con un poquito de romanticismo. Pero, luego, la labor de profesor tiene muchos aspectos complejos que rodean al trabajo dentro del aula, y eso no lo imaginé. Pero dentro del aula, sí.

¿Qué es lo que más te agrada de tu trabajo?
Estar dentro del aula, que no es la gran mayoría. Pero es lo que más me gusta, lo que tiene que ver con la docencia.

Para ti, ¿cómo es el alumno perfecto?
Es el alumno que colabora mucho en clase, que es inquieto, que pregunta, colabora, que me haga pensar a mí.

Me he enterado de que estuviste en la India trabajando, ¿por qué a la India y no a otro lugar?
Porque me tocó, quería irme fuera, me preparé para enseñar español como segunda lengua. Quería irme de lectora y lo solicité a la Agencia española de Cooperación, pedí varios puestos, pero el que me concedieron fue ese; no sé si estaba escrito, pero me tocó, y menos mal.

¿Alguna anécdota de tu estancia allí?
Para abrir mi cuenta corriente, necesitaba ir con mi padre o mi marido, y para cobrar mi salario tenía que ir con un hombre que garantizara que yo era la dueña de mi pasaporte.

¿Qué fue lo que más te chocó de la cultura india?
Que aunque las cosas ya han cambiado, me chocó la poca independencia de la mujer. El que yo, como occidental, no tuviera cierta independencia, me chocó mucho. Y también me impresionó la importancia de la familia frente al individuo y la cultura de los matrimonios arreglados.

lunes, 27 de mayo de 2013

Graduación 2º de Bachillerato 2013: discurso de Beatriz del Río (24-5-13)

Beatriz del Río, junto a un alumno de su tutoría (2ºDB).

Buenas tardes a todos, padres, compañeros, amigos…

Especialmente, buenas tardes a vosotros, alumnas y alumnos de 2º de Bachillerato.

A veces el periódico nos regala palabras reconfortantes. Hace unas semanas, Gustavo Martín Garzo ilustraba con destreza en El País que nadie nos puede quitar aquello que pertenece al mundo del encanto (no es literal, pero se parece bastante). Estas palabras-todo el artículo (1) en realidad- me llevaron directamente a vosotros y a nosotros, a todos los que hemos formado parte de estos días de instituto.

Aunque hablaba de cine y literatura como maná deseado, alimento del espíritu frente a la deslealtad que nos gobierna; una, que es caprichosa, lo entendió y extrapoló al sustento cocinado a fuego lento y racionado durante estos años que pronto serán aquellos y maravillosos; ‘el mundo del primer día’, ‘lo que aún es nuestro’, diría Martín Garzo.

‘El mundo del primer día’ se remonta en mi caso a vuestro 4º de ESO. Tutora de algunos de vosotros y profesora de Lengua de casi todos, iniciamos nuestro camino con cierta zozobra, y hoy aún son nuestras las broncas que sufristeis con mi habitual vehemencia; memorables enfados con Santiago por su cháchara, con Sara por sus retrasos, con Carmen por un examen, con Jéssica por sus faltas y con Cristian… sobre todo con Cristian… ¿dónde estará Cristian?

Explicaba aquel artículo que la palabra maná viene del hebreo y en origen consistía en una pregunta cargada de curiosidad y asombro: ¿qué es esto?, y de esa duda, de ese ¿qué es?, de ese maná suculento, se alimentaron los judíos durante su travesía en el desierto en busca de la tierra prometida.

El instituto fue la tierra prometida durante vuestros años de colegio; el título de la ESO o el de Bachillerato se convirtieron en nueva meta desde que entrasteis por primera vez en el centro.

domingo, 27 de mayo de 2012

Graduación 2º de Bachillerato: discurso de Beatriz del Río

El pasado viernes 25 de mayo se celebró la graduación de alumnos de 2º de Bachillerato, un evento emotivo en el que participaron casi cuarenta alumnos de este curso arropados por sus familias y los docentes que les han impartido clase.
A continuación reproducimos el excelente discurso de la docente Beatriz del Río.

Por Beatriz del Río, profesora de Lengua Castellana y Literatura y Literatura, jefa de este mismo Departamento y tutora de 2ºCB.
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Buenas tardes a todos, alumnos, padres, compañeros.

Antes de empezar, quisiera pedir disculpas a parte de los presentes por dirigirme especialmente a los protagonistas de esta aventura, a nuestras alumnas y alumnos de 2º de Bachillerato.

Ha sido este un curso difícil. Empezó convulso, cargado de incertidumbres y sobrecargado de crispación.
Por eso, inicio mis palabras dándoos las gracias a vosotros, queridos alumnos, porque habéis sabido mantener la calma, respetar nuestras decisiones y estar a nuestro lado para que este final de curso haya sido como tantos otros: difícil, sí, pero con ciertas certezas y colmado de ilusión.

Del Río (segunda por la derecha), junto a varias alumnas de su tutoría.

Alguien me comentó hace años –más de los que vosotros tenéis- que los profesores y maestros sufrimos el mal de la adulescencia, una extraña enfermedad propia de adultos docentes, que presentan –fuera ya de las aulas- síntomas propios de la adolescencia. ¡Bendito mal que se alimenta cada día del virus de vuestros pocos años y que, especialmente en 2º de Bachillerato, hace que nos calcemos de nuevo los zapatos del curso previo a la universidad, nos vistamos con nostalgia los vaqueros de los diecisiete o dieciocho años, y nos maquillemos de la mirada tierna, rebelde y en ocasiones odiosa del que asiste al instituto!