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jueves, 5 de mayo de 2022

PRIMER PREMIO DE NARRATIVA: BACHILLERATO Y CICLOS FORMATIVOS

Por Lucía Aguilera. 2ºB de Bachillerato





El calor y la humedad se mezclan en el aire y se impregnan con la crema solar en la piel pecosa de Marisa, que apoya el codo sobre el brazo de la silla de plástico. El cielo lo cubren extensos y densos nubarrones que no dejan pasar un solo rayo de sol. Envuelven el vecindario y casi parece que es lo único que existe. Los truenos, cada vez más seguidos y con menos potencia, estallan haciendo eco, rebotando en las barandillas, las verjas y las persianas de los chalés dispersos por la montaña. Su madre se acerca, arrastrando otra silla igual que la suya, de un verde oliva artificial y con el respaldo roto. Con la pierna izquierda corta, anda cojeando hasta Marisa. Se quita las sandalias de dos patadas, y las chancletas quedan dispersas por el extenso suelo de piedra que se eleva sobre la montaña. Su pelo corto y ondulado, blanco, blanco, blanco; está cubierto por una crema color violeta que lo pega al casco de la cabeza.

-¿Qué has hecho? – le pregunta su hija.

-Pilar estaba jugando con unos tintes que ha comprado en el pueblo y me he prestado voluntaria para la prueba. Ahora soy una abuela moderna -se ríen en alto-. Espera a que lo vea tu padre –Amalia, la abuela, se sienta con dificultad.

-Eso sí que quiero verlo. Ahora cuando vuelva le llamamos.

Pilar le grita a su madre desde las escaleras de la casa, escondida entre arizónicas y arbustos con flores venenosas, con el pelo en una masa mucho más espesa de color rojo anaranjado, parecido al atardecer.

-¿A que está guapa?

La adolescente llega con los pies descalzos, extiende la toalla a rayas en el suelo duro y deja al descubierto las plantas de sus pies. Negras, negras, negras.

-¿Es que no tiene zapatillas? –pregunta la abuela.

-Claro que las tiene. Bien que las pide en todos los colores y formas para luego no ponérselas.

-Entonces, ¿por qué vas descalza?

-Porque las baldosas de dentro de casa están frías -responde Pilar.

-Pues vas a coger algo.

Un trueno las interrumpe tajante, más cerca que antes.

-Va a empezar a llover –dice Marisa-. ¿Pasamos?

-¡Oh no, hija! Van a ser cuatro gotas. Y así no tienes que quitarte el cloro de la piscina.

Amalia se pone la mano en el pecho y respira con fuerza.

-Anda, Pilar. ¿A que me traes mi libro? El de la mesilla del salón.

-Voy. Pero ahora después me doy un baño bajo la lluvia.

-Qué poético –replica la abuela entre risas, dedicándole una mirada cómplice a su hija.




Llegado el momento, la tormenta amaina, Pilar se baña, Marisa despega el codo de la silla y pasea de lado a lado de la terraza y Amalia termina su libro. Las nubes aparecen y desaparecen, las hojas caen, la aurora y el crepúsculo se alternan. Amalia compra y empieza libros, hasta que comienza uno que no llega a terminar. El calor vuelve inevitablemente y en contra de la voluntad de Marisa, que encuentra a su madre en la luz de las mañanas de domingo en primavera, en el olor a limpio de su cocina y en los ojos de su hija.

-Ahora me gustan aún menos las tormentas –dice Pilar, apoyada en la barandilla.

Sobre la misma plataforma de piedra, madre e hija miran el horizonte. Una puesta de sol casi ocultada por nubarrones silenciosos. El color fuego del cielo y la tristeza en el pecho de Marisa parecen retroalimentarse. Se lleva la mano a la clavícula dorada y respira.

Siempre olía a ropa limpia. Siempre.

Pilar saca una caja de cigarrillos con un grueso letrero de “Fumar mata” y le ofrece uno a su madre. Ella lo rechaza y se coloca el pelo corto detrás de las orejas. El aire es ligero y la piscina refresca el ambiente. Marisa termina lo que queda de su bebida diluida en hielo y observa a su hija leer con el cigarrillo entre los labios. No puede contenerse y se lo reprocha.

-Pero si me los compraba ella –Sonríe Pilar.

-Ya decía yo que los que encontramos en su cuarto no podían ser suyos.

-Bueno, ella también se fumaba alguno de vez en cuando.

Marisa hace gestos exagerados, incrédula. Pilar levanta la mirada, verde, verde, verde, con los ojos llorosos. Unas líneas doradas brillan sobre su iris. Casi le parece verla en persona, buscándola desde otro cielo.

-Mi abuela era muy moderna. Y leía libros buenos.

Marisa se reclina a su lado, en silencio. Se sirve otra bebida, se diluye, la termina, Pilar termina el libro, el crepúsculo se convierte en aurora, tapan la piscina y tan sólo Marisa vuelve el julio siguiente.

Se refresca en la ducha exterior y mete la silla bajo el agua. No han destapado la piscina. ¿Para qué? Pilar la llamará en un par de horas, cuando amanezca en la ciudad europea en la que se encuentra, que puede ser perfectamente distinta a la de ayer. Marisa se envuelve en la toalla a rayas y se seca las manos con fuerza. La tarde todavía no ha caído, pero sabe que lloverá, lo nota en las rodillas. Abre el libro decidida, por el marcapáginas de la mesilla de su madre, y continúa la historia que ha encontrado en sus estanterías. Ha dejado de llorar las mañanas de primavera, y ha puesto un ambientador en la cocina. Pilar sigue teniendo los mismos ojos y ella lo agradece, porque ha tenido que aprender a apreciar a su madre en su ausencia.

- Espero que la gente tenga suficiente felicidad para ser dulce, suficientes problemas para hacerse fuerte, suficiente dolor para mantenerse humana, suficiente esperanza para ser feliz.

Le reconforta pasar las páginas y escuchar cómo suena el papel al bailar, porque así sonaba bajo sus dedos, y una sensación de herencia inversa, deconstruida y gratificante la invade al participar de lo que ha heredado de su hija, que su hija heredó de su abuela, que era su madre, y que al final ha llegado hasta ella.

jueves, 6 de enero de 2022

'Gente normal': realmente fascinante y fascinantemente real



Por Lucía Aguilera, alumna de 2º de Bachillerato.


Gente normal, la segunda novela de Sally Rooney, publicada en 2018 por la editorial Literatura Random House en España, es una novela adictiva, honesta y actual que no sólo muestra un vínculo inquebrantable entre dos personas, sino que sitúa a la autora como una de las más reconocidas actualmente, habiendo ganado diversos premios como el Premio Mejor Escritora Joven del año en 2017, Costa Book Award y el British Book Award a mejor libro del año por Gente normal.

“Marianne y Connell son compañeros de instituto pero no se cruzan palabra. Él es uno de los populares, y ella, una chica solitaria que ha aprendido a mantenerse alejada de la gente. Todos saben que Marianne vive en una mansión y que la madre de Connell se encarga de su limpieza, pero nadie imagina que cada tarde los dos jóvenes coinciden. Uno de esos días, una conversación torpe dará comienzo a una relación que podía cambiar su vida.”

Si bien la sinopsis no muestra nada nunca visto antes, esta novela es, sin duda, imprescindible para la juventud, que necesita saber que vivir, experimentar y sufrir es normal, y tan solo nos hará crecer.

Hay algo que caracteriza a Gente normal y que hace que no puedas dejar de leerla: la cercanía con la que está contada la historia y el hecho de que es perfectamente plausible. No tiene conversaciones enrevesadas o situaciones rebuscadas en las que no podemos identificarnos con los personajes. Son, valga la redundancia, gente normal.

Y es que son los personajes y su vínculo lo que hace que esta historia nos cautive. Lo que hace que, al terminarla, miremos el mundo que nos rodea de manera amable, expectante y al mismo tiempo realista, comprendiendo que todo lo que nos sucede es normal.



domingo, 17 de octubre de 2021

Élite: ¿original o plagio?

Por Lucía Aguilera, alumna de 2ºB de Bachillerato.





Ya sabemos que las series juveniles actuales cumplen con ciertos requisitos, siguen patrones, tratan los mismos temas y esas son, en parte, la razón por la que enganchan el público y se hacen tan universales. Pero ¿qué hace de la serie española Élite el fenómeno que es? ¿Es tan original como parece?

La serie española está especialmente influenciada por la icónica americana Gossip Girl, pero si hay que compararla con alguna historia, encontramos demasiadas similitudes con la saga de libros juveniles: El Piso Mil (2016).

Atención: durante las siguientes observaciones hay spoilers de las tres primeras temporadas de Élite y de todos los libros de El Piso Mil.

Comencemos por el planteamiento y desarrollo de la trama, la cual es bastante similar. En ambos casos la historia se centra en la muerte de un personaje: en las dos situaciones se trata de una joven de 16 años, pelirroja, de familia pudiente, asistente a un colegio de élite, que en algún momento de la historia se encuentra con problemas familiares y económicos, y cuyas complicaciones involucran directamente relaciones con familias de clase obrera.

A continuación, se detalla en una tabla comparativa las situaciones de las dos protagonistas.







En cuanto a la estructura de la trama, en ambas historias se presenta desde un primer momento la muerte del personaje (en El Piso Mil, Eris; y en Élite, Marina), y el resto del libro o temporada abordamos las situaciones y causas que se dan hasta el trágico final. Aunque es necesario resaltar que, a diferencia de Élite, en El Piso Mil no se conoce la víctima hasta el último momento, sino que simplemente se sabe que una chica vestida de rojo y con un pañuelo al cuello caería desde la azotea del piso número mil, manteniendo, así, aún más la intriga a lo largo de la novela.

En cuanto a las tramas en sí, en ambas el juego y los cambios se basan en las interacciones entre clases, focalizadas en el entorno pudiente y la élite de la sociedad. En el caso de Élite, los cambios en las vidas de los personajes se dan cuando tres alumnos becados (Samuel, Nadia y Christian) entran a Las Encinas, un colegio privado en el que, de una forma u otra, cambian todas las relaciones preestablecidas entre sus alumnos.